‘Lady Snowblood’, el manga que insipiró ‘Kill Bill’

Decir que Shurayuki Hime, o Lady Snowblood, es la obra en la que Quentin Tarantino se inspiró libremente para crear su Kill Bill puede sonar a muchos como un atrevimiento y algo sensacionalista. Y no se equivocan. No hablaré de las similitudes, no me centraré en analizar que si esto o lo otro, solo me centraré en Lady Snowblood para que sepáis de dónde viene.

Lady Snowblood ha derivado en un clásico del manga japonés desde su publicación. ¿Por qué es tan importante esta obra, y por qué Tarantino la tomó de ejemplo para su película?

Origen

Entre 1972 y 1974 fue serializado un manga titulado Shurayuki Hime, escrito por el inmortal Kazuo Koike (Golgo 13, El lobo solitario y su cachorro, Asa, el ejecutor) y dibujado por el tristemente fallecido en plena madurez Kazuo Kamimura. De esta colaboración entre dos genios de mismo nombre, surgió una obra maestra que tardó en hacerse famosa mundialmente: hasta 2003 nadie fuera de Japón parecía conocer la historia de Yuki y su venganza.

La historia

En la era Meiji, Sayo Kashima pierde a su marido y su hijo a manos de unos asesinos que la violan durante dos días y dos noches. Tras matar a uno de sus atacantes, es condenada a cadena perpetua, y en la cárcel da a luz a una niña, fruto de la violación. Yuki, la niña, crece educada con un solo objetivo: vengar a su madre y acabar con los que le hicieron sufrir. Yuki se convierte en asesina a sueldo y un buen día decide cobrar la venganza en nombre de su madre.

ilustración manga lady snowblood
Ilustración del manga ‘Lady Snowblood’

El manga y la inspiración de Kill Bill

Centrándonos en el dibujo, se podría decir que cada viñeta es una hermosa composición, una estampa japonesa. Kamimura era también dibujante de ukiyo-e, arte de grabado típico japonés que cobró grandeza entre los siglos XVII y XX, profundamente inspirado en el budismo a través de ciertos términos como la muerte y el renacimiento. Por lo tanto, podemos admirar un trazo sencillo pero realmente descriptivo. Cada ilustración de esta obra cobra vida mediante los juegos de tinta de Kamimura, y si nos fijamos bien, el tratamiento de los paisajes, ropas y rostros de Lady Snowblood nos retrotrae a los ukiyo-e más famosos.

La genialidad de Kamimura sobresale para dar placer al público en cuyas manos sostenga este manga. Y no podría tener mejor acompañante que Koike, con una historia y personajes que viven por sí solos, y un argumento que avanza a la vez impredecible y dramático. Esta es una de las razones por la cual Tarantino tomó la obra como inspiración para su Kill Bill. Dada la violencia de Lady Snowblood, era ideal para el director norteamericano. La base de la historia es la misma en cierto modo: un gran daño infligido a una mujer se convierte en venganza. El factor japonés es claro en Kill Bill, de ahí su mayor afinidad en el arte de Lady Snowblood. Incluso el personaje de O-Ren Ishii podría ser un trasunto de Yuki, tanto por su nacionalidad como por su técnica y apariencia.

En una época en que era más importante la configuración de viñetas y la secuencia de imágenes que dieran principal peso al ritmo narrativo, no es de extrañar que surgieran obras maestras como la que estoy comentando.

Ilustración de ‘Lady Snowblood’

Ediciones

De Lady Snowblood se recopilaron en España dos partes: Lady Snowblood y Lady Snowblood Regresa, publicadas por Planeta de Agostini en 3 tomos. En Japón se adaptaron dos películas y ya entrado el s. XXI, se publicó entre 2006 y 2007 y recopilado en un tomo Shurayuki Hime Gaiden, escrito también por Koike pero esta vez ilustrado por Ryoichi Ikegami (Sanctuary, Spiderman The Manga).

Recomendamos este manga para amantes del manga clásico y artes marciales, así como a los fans de Kill Bill, donde, exceptuando la vitalidad del cine actual, podrán ver las raíces de la Novia y comprobar que el manga no se limita a lo masivamente conocido, siendo el cómic japonés un arte que va más allá de la idea preconcebida que tenemos actualmente de él, y que viene de mucho tiempo atrás, de un concepto de manga muy diferente al que estamos acostumbrados.

No hagáis maldades. Puede que Yuki esté cerca, acechando a los pobres diablos que cometan crímenes, sosteniendo firmemente su inseparable sombrilla